EL DULCE (Y PELIGROSO) ENCANTO DE LAS TRADWIVES

Ilustración vintage estilo años 50 que muestra a cuatro amas de casa alegres cocinando juntas en una cocina tradicional americana
Ilustración vintage estilo años 50 que muestra a cuatro amas de casa alegres cocinando juntas en una cocina tradicional americana

EL DULCE (Y PELIGROSO) ENCANTO DE LAS TRADWIVES

Buscaba recetas americanas clásicas, esas que existían antes del fast food y que realmente son súper golosas y yumi. Así di con la cuenta de Instagram de Rachel Ballinger, @myeverydayordinarylife Esta ama de casa de Misuri me cautivó: cocina auténtica comida americana para diez personas cada día. En las redes hay muchas tradwives populares como Hanna Neeleman (@ballerinafarm) o Estee Williams (@esteecwilliams), pero Rachel me pareció más real. Sí, es amish, vota por Trump y lo único mexicano que le interesa es el chili con carne, pero se lo perdoné.

Una “tradwife” (abreviatura de traditional wife, o esposa tradicional) es una mujer que elige voluntariamente adoptar roles domésticos tradicionales como ama de casa, esposa y madre a tiempo completo, promoviendo un estilo de vida centrado en el hogar y la familia.

Estas tradwives seducen porque evocan imágenes cálidas, un hogar donde mamá siempre está ahí, papá llega puntualmente a cenar, el aroma constante del panqué recién horneado y un perro dormido junto a la chimenea. Según Ipsos, muchos jóvenes sueñan con este regreso a los roles tradicionales: el 35% de los millennials y el 26% de la generación Z consideran que la masculinidad se ve amenazada cuando un hombre se encarga del cuidado de los hijos, en comparación con solo el 8% de los baby boomers. Este dato revela una nostalgia especialmente presente entre quienes no han experimentado directamente un modelo familiar tradicional.

No digo que mi amiga Rachel viva esta elección como una víctima o que su vida sea triste o sacrificada. Al contrario, claramente es una decisión personal y auténtica. Solo sugiero que quienes idealizan este estilo de vida sin conocerlo realmente pueden no advertir todo lo que implica. Detrás de esa bella postal puede haber mujeres económicamente dependientes y socialmente limitadas, para quienes la jornada doméstica nunca termina.

Las feministas que cuestionaron ese modelo no lo hicieron para privarnos del panqué recién horneado o del calor de un hogar tradicional, sino porque ninguna felicidad auténtica debería depender del sacrificio silencioso de otro. Tal vez LO BELLO no implica renunciar a las familias numerosas, la casa con jardín y los guisos caseros, pero sí habría que repartir diferente, y eso implica más trabajo para todos los miembros de la manada. ¿Qué opinas tú?

Por cierto, sigan a mi amiga Rachel, porque su Blueberry Cream Cheese Dessert está buenísimo.

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