POLVO DE ESTRELLA
Que somos polvo de estrellas es una frase poética y una realidad científica. Cada año, aseguran los expertos en fenómenos cósmicos, caen a la Tierra cuarenta mil toneladas de polvo estelar, cuyas partículas alimentan incesantemente la vida en el planeta. Si llevamos en nuestro cuerpo fragmentos de estrellas, entonces somos, en esencia, parte del cielo. La magia de las estrellas no está solo allá arriba, brillando en la lejanía; somos también el eco de explosiones cósmicas que aún resuenan en el universo. Y aunque frente a su inmensidad podamos sentirnos pequeños, basta recordar que llevamos luz en nuestro interior.