YA PERDONA A JUDAS…
A veces es increíble cómo puedes juzgar a alguien con tanta seguridad… y, con los años darte cuenta de que fuiste profundamente injusto. ¿No te ha pasado? A mí sí. Así me pasa con Judas.
Durante mucho tiempo lo imaginaste tal como te lo enseñaron: el traidor. El de las monedas. El del beso. Judas Iscariote, el gran villano de la tradición cristiana, condenado durante siglos a ser símbolo de la traición más baja. El que entrega al elegido. ¿Cómo no rechazarlo?
Pero un día te encuentras con una idea tan provocadora como conmovedora:
¿Y si Judas no fue el peor, sino el más fiel? ¿El que más creía en Jesús?
Según esa interpretación, Judas estaba convencido de que su maestro era el Mesías. Y precisamente por eso lo entrega: para provocar la revelación final. Para forzar el milagro. Para que el mundo entero lo vea brillar. Su error no fue la traición, fue la fe desbordada. No dudó de Jesús. Dudó de los tiempos. Lo creyó todo, con impaciencia. Con desesperación.
Y no, no llegué sola a esa conclusión —me encantaría decir que sí, pero no soy ni tan lúcida ni tan valiente. Fue Amos Oz quien me abrió los ojos en su novela Judas, una historia cargada de capas, silencios, dolor y belleza. En ella, Shmuel Ash, un joven atormentado, reflexiona largamente sobre esa figura maldita. Te habla de un Judas humano, frágil, profundamente creyente. Alguien que actúa no por codicia, sino por amor absoluto. Un hombre que termina quitándose la vida, no por culpa, sino por haber provocado una muerte que no comprendía. Por haber creído en un milagro que no llegó.
Desde entonces, cada Semana Santa pienso en él. No como un monstruo. Como un humano.
Tal vez tú también deberías revisar tus certezas más seguido.
Quizá, como a mí, hasta te acabe cayendo bien Judas.
¿Quién sabe? En una de esas, se redime con los años, como Galileo, que fue juzgado por ver demasiado pronto.
Y en lugar de tener tantos Mateos o Hugos, terminamos rodeados de pequeños Juditas.
O incluso —quién lo diría— te apetezca colgar un retrato de Judas en tu sala.
Si el tema te interesa, busca la novela Judas de Amos Oz en esta edición de Siruela: https://www.siruela.com/catalogo.php?id_libro=2872&completa=S&titulo=judas&autor=amos-oz
Y si no es broma y realmente te apetece colgar a Judas en tu sala, este retrato de William Etty está disponible en reproducción en Truly Art: Judas Iscariot, William Etty – TrulyArt.com