VIERNES 13 ¿UN DÍA PARA TEMER?
Nos gustaría creer que el mundo sigue un orden, que incluso las tragedias obedecen a un calendario. La superstición es nuestro intento desesperado de ponerle nombre al miedo, de convertir el azar en una narrativa. Como escribió Borges, “La superstición es la poesía del miedo.” Tal vez por eso preferimos temerle a un día señalado, como el viernes 13, que enfrentar el verdadero caos: el que habita en cada decisión que tomamos sin saber su desenlace. Es un consuelo extraño pensar que, al menos por un día, podemos concentrar todos nuestros miedos y creer que el resto del tiempo estamos a salvo. Admitir que las tragedias no tienen sentido ni explicación es mucho más aterrador. Quizás es más fácil creer que el destino se confabula contra nosotros en días como este, que aceptar que vivimos en un universo indiferente.