LA TRAMPA MINIMALISMO
Los cuadros, el sofá, los taburetes, las mesitas, las alfombras, los libros, la vajilla, las cortinas y, desde luego, el armario de la abuela han desaparecido. Lo seguro son los tonos neutros y espacios despejados como forma de prevenir la acumulación y el desorden. Pero, ¿no es ese desorden lo que realmente nos define? La recolección de objetos que cuentan historias, que hablan de nosotros y de nuestras vidas, ¿no es eso lo que hace que aquella es tu casa y esta la mía? Jean Baudrillard, en su libro El sistema de los objetos (1968) dice que la sociedad había convertido el minimalismo en una forma de justificar una falta de compromiso estético. Una decoración que pretende autenticidad, pero que en realidad está vacía, sin contenido ni personalidad. Es solo una pantalla de lo que debería ser. Quizás, al llenar nuestros espacios de “nada”, estamos perdiendo la oportunidad de mostrar quiénes somos.