ESPEJITO, ESPEJITO

ESPEJITO, ESPEJITO

¿Por qué el esoterismo se interesa tanto en los espejos? Quizá porque este objeto, en apariencia trivial, es en realidad, una puerta de acceso a los misterios del universo y lo divino. Más allá de su brillo, si logramos evitar las trampas del narcisismo, el espejo nos invita a reflejar no nuestra propia imagen, sino a orientar nuestra mirada hacia el cielo. Así, en lugar de perderse en la vanidad, el espejo, sabiamente orientado, puede mostrar un reflejo sin mancha de la luz divina que trasciende lo visible y nos conecta con lo sagrado. Es este delicado equilibrio entre la ilusión y la revelación convierte al espejo en un objeto fascinante.

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