LO BONITO NO ES BELLO
Un renombrado arquitecto me dijo que los artistas tienen un compromiso ineludible con su época. Según él, es un despropósito levantar un palacio neoclásico, por mucho que nos guste ese estilo. Lo mismo ocurre con los poetas que imitan a los clásicos, los novelistas que se extienden en descripciones de cuatro páginas o los pintores hiperrealistas que, a través de una técnica impecable, recrean la realidad con virtuosismo. Pero, ¿es esta obra verdaderamente bella o simplemente bonita? ¿Nos conmueve, nos desafía, nos habla desde un lugar que pertenece a nuestro tiempo? La belleza, quizás, reside en ese difícil equilibrio entre lo que nos gusta y aquello que nos incomoda, precisamente porque no lo habíamos visto antes.